La única manera de ingresar, desde otra habitación distinta al cuarto del ordenador, es subiendo una escalera metálica en forma de caracol --así se llama--, atravesar una puerta y después virar a la derecha y ahí está la puerta de madera de mi dormitorio. A la derecha en una pared angosta un cuadro con la imagen de un bombero entre las llamas de un edificio, en bajo relieve tallado en madera; y un ventanal cuya longitud sustituye a la pared. Justo en esa esquina, se encuentra instalado mi sillón azul con relleno de bolitas de unicel. A un lado uno de los dos burós y mi cama. En este momento duermo con sábanas de franela, un cobertor rojo con estampado de león y mi edredón azul con dibujos de bart simpson; luego el otro buró. Mi guitarra acústica, llena de polvo, se encuentra en la otra esquina; el tocador en la pared de frente a la ventana y en su esquina derecha, visto de frente izquierda, mis setenta y tres discos compactos. A un lado una silla en donde coloco la ropa limpia antes de doblarla y encajonarla. En la tercer esquina está una pequeña bodega en donde guardó unos dibujos y algunos ejercicios que pinté con acrílico, mis pinturas de acrílico, mis pinceles, toda la colección de plataformas de nintendo (nintendo, supernintendo y nintendo 64) y mis tres juegos por sistema, un balón, mi guitarra eléctrica y herramientas pa arreglar cualquier eventualidad; en el piso, de la bodega, guardo mis tenis. Luego en la pared que completa el cuadrado se encuentra mi armario de madera y un cesto para la basura en la entrada. Ahí termina el recorrido por mi dormitorio.
La bitácora más ácida de la blogósfera.
Ese debiera ser el subtítulo de este blo9. Pero por una razón que no diré decido que permanezca la que desde hace tantas soledades acompaña a esta bitácora. Cronológicamente te ubicas en mi segundo diario electrónico, que todavía fatigué ciertos días de este dos mil siete. Nunca supe que despegara, salvo en dos entradas en que llegaron precisamente dos colombianos. La abandoné el día que decidí que necesitaba una u erre ele sencilla, de una palabra si era posible. Cuando conseguí mi propósito salí de estos pixeles anaranjados.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.
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