La bitácora más ácida de la blogósfera.

Ese debiera ser el subtítulo de este blo9. Pero por una razón que no diré decido que permanezca la que desde hace tantas soledades acompaña a esta bitácora. Cronológicamente te ubicas en mi segundo diario electrónico, que todavía fatigué ciertos días de este dos mil siete. Nunca supe que despegara, salvo en dos entradas en que llegaron precisamente dos colombianos. La abandoné el día que decidí que necesitaba una u erre ele sencilla, de una palabra si era posible. Cuando conseguí mi propósito salí de estos pixeles anaranjados.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.

miércoles, enero 25, 2006

Siempre me deprimen las mismas cosas, siempre. Por eso el anterior título de esta bitácora querido y desocupado lector fue 'las mismas contingentes sospechas'. Hoy regresa esa nostalgia. Estas vacaciones dEbo decir que como todo el tiempo, en palabras de mi madre, dormía a las siete de la mañana; y en mis mejores días despertaba a las quince veinte, en los peores a las doce y en los más a las trece o catorce. Este semestre, este año, quiero despertar a las seis o siete, empezar como mis abuelos o bisabuelo; cuando comienza el alba.

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