La bitácora más ácida de la blogósfera.

Ese debiera ser el subtítulo de este blo9. Pero por una razón que no diré decido que permanezca la que desde hace tantas soledades acompaña a esta bitácora. Cronológicamente te ubicas en mi segundo diario electrónico, que todavía fatigué ciertos días de este dos mil siete. Nunca supe que despegara, salvo en dos entradas en que llegaron precisamente dos colombianos. La abandoné el día que decidí que necesitaba una u erre ele sencilla, de una palabra si era posible. Cuando conseguí mi propósito salí de estos pixeles anaranjados.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.

miércoles, diciembre 14, 2005

Compré una guía, de esas que parecen hechas en casa, para la hermana de Narda, a quién sólo conozco por una foto tomada mientras dormía las vacaciones pasadas. A [insertar nombre clave aquí] le ha obsesionado la idea del carácter necesario de esté título para preparar su examen. Así que me di a la tarea de buscarlo. Todo comenzó por la calle independencia. Está en remodelación. Así que caminé, caminé y comí y comí polvo, aderezado con finísimos trozos de piedra. Después de una complicada marcha por librerías del centro, y escuchar negativa tras negativa la encontré. Feliz, salí de la librería con el manual en un mano cuando de pronto pasó Victor monroy acompañado de una mujer igual de pequeña y gorda, además de un regordete niño, que presumo era su nieto o la mujer que lo acompañaba no era su esposa. Hizo una seña, devolví un gesto, algo perplejo, a manera de saludo.
Qué raro que me reconociera.

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