La bitácora más ácida de la blogósfera.
Ese debiera ser el subtítulo de este blo9. Pero por una razón que no diré decido que permanezca la que desde hace tantas soledades acompaña a esta bitácora. Cronológicamente te ubicas en mi segundo diario electrónico, que todavía fatigué ciertos días de este dos mil siete. Nunca supe que despegara, salvo en dos entradas en que llegaron precisamente dos colombianos. La abandoné el día que decidí que necesitaba una u erre ele sencilla, de una palabra si era posible. Cuando conseguí mi propósito salí de estos pixeles anaranjados.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.
jueves, septiembre 22, 2005
Tengo muchas ganas de escribir porque estoy estúpidamente triste y escribir me levanta el ánimo. Por una razón poco determinada me da miedo, otra vez. Hace unos meses, marzo, descubrí el mundo del blog gracias a Rb. Mi asombro fue mayúsculo. Así, encantado por las posibilidades estilísticas del medio, decidí publicar uno por cuenta propia; a pesar de mi dificultad para encontrar claridad. 'El lenguaje escrito es diferente del hablado, provienen de distintas motivaciones' dicen en mi escuela. Ciegamente creí que los derroteros que llevan a la escritura, digo La LiteRatura, eran ajenos por completo a mí. En parte sigo creyéndolo, la otra afanosamente busca nuevos dogmas, también conocidos como verdades, a los cuales adherirse. Siempre me pregunto, ayer por ejemplo, ¿De dónde proviene esa necesidad de racionalizarlo todo, de la ilustración, de la posmodernidad, de mi espíritu? ¿Existen el espíritu, la ilustración o la posmodernidad? ¿Algo ha cambiado alguna vez? Para mi desgracia, y para alimentar al perdedor-romántico-decimonónico que hay en mí, la mayor parte del tiempo creo que todo es inmutable. Es inútil intentar huir, porque no tenemos a dónde. A veces, me gusta pensar que el viaje interior es una posibilidad real, una de las pocas restantes. Pero es tan difícil dejar ir, desprenderse de las ataduras, de los engaños, que no son distintos en nada a las nuevas verdades más que en la utópica sensación de plenitud...
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