Durante, quizá dos meses, no encontré lectores ávidos dispuestos a visitar mi antiguo blog-diario-cibernético. Era muy malo al comienzo. La incapacidad de comunicarse es uno de los problemas mayúsculos de nuestro tiempo, acompañado por la de no escuchar, desechar acaso, lo que no queremos. A veces pienso que busco lo que no quiero escuchar sólo para lastimarme, y no para alcanzar al otro. Siempre en el ejercicio de la autodestrucción, quizá, dudo de todo queriendo asirlo, proponiéndo una farsa, la de creer que con el ejercicio del desprendimiento alcanzaré algo necesario, de lo que no pueda deshacerme, algo que no existe y que me tiene preso, tirado en un suelo imaginario, atado a una cadena en mi pie derecho sin posibilidad de zafarme, incluso cuando dispuesto a liberarme he cortado mi pierna... Es inútil. El punto es que nada existe. No hay suelo, no hay cadena que me aprece... sólo blanco. Un espacio blanco infinito que me aferro en transformar en prisión, en cadenas, en suelo, en sangre, en poros dilatados, en famélicos ensueños de encontrar el centro, la paz, la verdad oculta.
Y nada, hay nada acompañada de mi decepción, de mi tristeza, de un espacio blanco infinito que estoy dispuesto a llenar nuevamente con esperanzas de encontrarme, con nuevas mentiras dispuestas a salir y convencerme de que estoy cerca, que la tristeza me separa de la paz por unos metros, que necesito levantarme y correr, perder la pierna, correr cojo y encontrar esa paz que me pertenece, que es mía...
Pero,
otra vez,
todo es
mentira.
La bitácora más ácida de la blogósfera.
Ese debiera ser el subtítulo de este blo9. Pero por una razón que no diré decido que permanezca la que desde hace tantas soledades acompaña a esta bitácora. Cronológicamente te ubicas en mi segundo diario electrónico, que todavía fatigué ciertos días de este dos mil siete. Nunca supe que despegara, salvo en dos entradas en que llegaron precisamente dos colombianos. La abandoné el día que decidí que necesitaba una u erre ele sencilla, de una palabra si era posible. Cuando conseguí mi propósito salí de estos pixeles anaranjados.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.
jueves, septiembre 22, 2005
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1 comentario:
Que bonito escribes desde siempre mi hermano. La verdad esta bitácora me gustaba mucho. Era genial. Saludos.
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