Soñé que estaba en una habitación, parecía un salón de clases de alguna escuela primaria perdida, ubicada en uno de esos barrios pobres que no conozco; o una versión moderna del mío en la secundaria. Estábamos encerrados, en las puertas habían vigilantes. Como siempre mi asiento era el piso de la pared contraria al pizarrón, aunque no había, en su lugar una ventana mostraba un patio. Podría ser que no fuera un salón, sino una de esas salas gestalt que usaban en los sesentas los estudiantes de psicología; o los lavacerebros. Tres mujeres (no sé quienes eran) y Rb me acompañaban, él y yo llevábamos unas pistolas de utilería, la mía era muy pequeña, la de él era más propia del calibre .45. Todos éramos sospechosos de un asesinato sucedido minutos atrás. Rb y yo actuábamos con mucha soberbia, sabíamos no haber matado a nadie. Rb sacó la pistola todos miraban al frente, atendían las indicaciones del oficial, disparó sobre la cabeza de nadie, tenía intenciones de confundirlos y salir. De pronto todos asustados al escuchar el disparo, se fueron al piso. Rb guardó su pistola en la cadera, sostenida por el pantalón en el costado derecho. Los policías dejaron la entrada, él era el primer sospechoso al permanecer de pie. Al momento del disparo reí socarronamente, ya era otro sospechoso, seguía en el piso con mi pistola en la bolsa izquierda de mi pantalón, que era blanco como uniforme de escuela. Comenzaron a cachearlo. El oficial ordenó el cacheo de todos y sacarlos del salón. Rb fue el primero en salir, me sorprendí, no era posible que no hubieran sentido el bulto de la pistola mientras lo revisaban, pensé en su incompetencia y me irritó; debería darles un balazo, pendejos idiotas, pensé, y reí. Rb volteo a mirarme y antes de abandonar el aula sonrió queriendo decir: 'jeje, son unos ineptos, te espero afuera, en la calle'. Asentí y voltee a mirar a una de las mujeres con la que estaba, tenía el cabello chino, no era atractiva, ninguna de las tres. Me levanté, todo seguía en la confusión. Era el otro sospechoso, las miradas de los policías me seguían. Decidí dirigirme al baño que estaba junto a la ventana. Entré y había un sujeto, aproximadamente de dieciséis años. Cacheaba a todo aquel que pretendiera entrar al baño. Mi plan consistía en sacar la pistola de mi bolsa y posicionarla en mi cadera como Rb, pero el joven me atacó, insistía en revisarme. Me pareció bastante cómico, él enfureció e intentó patearme tres veces, sólo una me golpeó. Era una escena cómica e irreal, decidí atacarlo. Intentó patearme de nuevo, esta vez tomé su pierna derecha y lo hice girar, era sumamente ligero, estaba en el suelo. Levanté sus piernas y su cabeza estaba apoyada en el suelo, estaba asustado, elevé unos centímetros su cuerpo, lo solté. Escuché el golpe moderado de su cráneo contra el piso. Ahora la escena era más hilarante. El desconcierto envolvía a todos, al parecer era el único que disfrutaba. Salí del baño sin cambiar de lugar la pistola. Todos sabían, por lo menos lo creían, que era el asesino. Caminé de nuevo al fondo del salón. Los policías, eran muchos, iban detrás. Estaba rodeado, no había escapatoria. Mi única esperanza era confiar en que su incapacidad no fuera tan grande como para confundir una simple arma de utilería. Uno de ellos me llamó, pidió que volteara lentamente mientras tocaba mi hombro derecho. Todas las personas estaban asustadas, incluso los policías temblaban.
Otro disparo, una persona en el suelo sangrando, veinte policías apuntando sus pistolas a mi craneo, mi risa, mis manos levantadas, mi pantalón blanco manchado con gotas de sangre, estaba perdido, sería incriminado y la asesina saldría por la puerta sin nadie que la detuviera. Volteó a mirarme, sonreía. Le devolvía el saludo con otra sonrisa.
Un disparo más, esta vez en mi estómago, estaba herido. Los policías temblaban y miraban al novato que había apretado al gatillo por miedo a mi sonrisa. Definitivo, no podría salir, sería inculpado. No podía evitar sonreír mientras en mi cabeza analizaba lo cómico de la situación, seguía sangrando, era el dolor más fuerte que había sentido en toda mi vida. Mi mano izquierda temblaba, no podía controlarla... Desperté.
La bitácora más ácida de la blogósfera.
Ese debiera ser el subtítulo de este blo9. Pero por una razón que no diré decido que permanezca la que desde hace tantas soledades acompaña a esta bitácora. Cronológicamente te ubicas en mi segundo diario electrónico, que todavía fatigué ciertos días de este dos mil siete. Nunca supe que despegara, salvo en dos entradas en que llegaron precisamente dos colombianos. La abandoné el día que decidí que necesitaba una u erre ele sencilla, de una palabra si era posible. Cuando conseguí mi propósito salí de estos pixeles anaranjados.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.
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viernes, agosto 05, 2005
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4 comentarios:
Gracias a mi curso intensivo de la interpretación de los sueños te puedo asegurar que tu sueño quiere decir que tienes un ferviente deseo de visitar Líbano.
18:04
me sentí en 12monkeys, me imagino todo con un blur alrededor.
20:52
changos, como que te clavaste mucho con el pedo de la inocencia y la culpabilidad y tal...
Qué pedo. ¿Cómo puedes recordar tantos detalles? Qué envidia.
23:07
[]pop.tart[]: Te creo ciegamente.
Sofía:No sé, tengo buena memoria, cuando me dan ganas.
Ale: 12 monkeys es chida, la apruebo.
01:23
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