La bitácora más ácida de la blogósfera.

Ese debiera ser el subtítulo de este blo9. Pero por una razón que no diré decido que permanezca la que desde hace tantas soledades acompaña a esta bitácora. Cronológicamente te ubicas en mi segundo diario electrónico, que todavía fatigué ciertos días de este dos mil siete. Nunca supe que despegara, salvo en dos entradas en que llegaron precisamente dos colombianos. La abandoné el día que decidí que necesitaba una u erre ele sencilla, de una palabra si era posible. Cuando conseguí mi propósito salí de estos pixeles anaranjados.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.

viernes, julio 22, 2005

Mi ausencia

No estoy seguro y no revisaré, pero creo, que esta es mi más larga ausencia en este tu blog de confianza querido y desocupado lector. Por la mañana intenté finalizar un borrador --originalmente sería una entrada para el miércoles, la guardé para esperar más comentarios vuestros--, no pude con la estructura que plantee en un principio.
Escribir después de no hacerlo por una simple semana fue difícil. Como iniciar otra vez. Mi prosa se sentía burda, torpe. Recuerdo mis años de infancia, practicaba distintas actividades deportivas. En esos tiempos era muy constante en todo lo que hacía. Pero, por ejemplo, cuando entrenaba fútbol rápido, falté alguna vez a mis entrenamientos, era inevitable, el fútbol absorbía cuatro horas de mis tardes y la escuela tenía prioridad aún. Ahí era cuando notaba cómo mis compañeros avanzaban. Sentía la diferencia provocada por un día de ausencia. Mi pequeña desventaja. Hoy sentí algo parecido mientras intentaba redactar esa fallida entrada. Todavía una desconfianza leve habita entre estas oraciones. No me gusta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Imagino que es un vacío, pero pués con calma, a todos los huecos tarde o temprano les llega su momento en que serán ocupados con cosas que realmente valen la pena, no sé si me entiendas, a lo que me refiero es que hay que tener calma para que podamos ver el cambio.
20:38

Anónimo dijo...

Claro. En un principio no entendí tu comentario, tuve que dejarlo descansar unos días. Es cierto. Una de mis principales faltas es la de calma. Una gran virtud que espero alcanzar algún día.
20:36