(Hay días en los que quisiera que algo cambiara. Una pequeña parte. Algo importante, ínfimo.
He pensado en algunas cosas de este lugar. En algunos lectores que han llegado, en los que desaparecieron, en lo que fue, en lo que es.
Es asaz contradictorio que comience este escrito pidiendo que algo cambie cuando pienso, al mismo tiempo, que en realidad una de las actividades de las que es imposible escaparse implica, necesariamente, la búsqueda de la permanencia. Todos hacemos cosas que después adquieren la cualidad, o la simple enunciación, de 'ritos' o tradiciones. Todos tenemos un ideal que pretendemos alcanzar. Algunos sabemos que no será posible porque ese grado sólo habita nuestra mente, nos es inalcanzable desde el comienzo; pero, insistimos en la frustración, en el desencanto, en las colisiones contra una pared invisible que nunca, nunca, seremos capaces de atravesar; ya dije que no existe.)
La bitácora más ácida de la blogósfera.
Ese debiera ser el subtítulo de este blo9. Pero por una razón que no diré decido que permanezca la que desde hace tantas soledades acompaña a esta bitácora. Cronológicamente te ubicas en mi segundo diario electrónico, que todavía fatigué ciertos días de este dos mil siete. Nunca supe que despegara, salvo en dos entradas en que llegaron precisamente dos colombianos. La abandoné el día que decidí que necesitaba una u erre ele sencilla, de una palabra si era posible. Cuando conseguí mi propósito salí de estos pixeles anaranjados.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.
lunes, julio 11, 2005
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4 comentarios:
Dos cosas (cosas de nada):
Tu conclusión es muuuuy parecida a las Ruinas Circulares.
La otra cosa: sí quieres ser diferente. Pero la diferencia es la indiferencia. Jjjujuju.
23:51
todas esas cosas son refutables y si le haces caso a kant la fe es aparte... en mi caso prefiero no enterarme.
recuerda lo que te dije: el no saber te hace sentir que eres porque las cosas se miden en ausencia.
saludos.
15:02
flaming me: Claro. Escribí lo último por el cuento de Borges.
[]pop.tart[]:Todavía no leo a Kant.
pasito tun-tun: Siempre me ha gustado pensar que soy más seguidor de Hume.
18:14
Ah, el escepticismo cartesiano, señor, qué cosa más interesante, más feliz y más ociosa ¿acaso has estado conversando con Sofía? Esos "quétales" se han pretendido resolver desde hace más de tres siglos. A mí me gusta más preguntarme por la pertinencia de esas preguntas. Ay Dió, me estoy poniendo metafísica, mejor me voy a ver si ya puso la marrana.
16:54
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