Inevitablemente siempre caigo en el hoyo del anhelo. Estoy en casa, triste. Desearía estar en cualquier otra parte con una persona. Seguiría triste, pero podría detener mi añoranza.
El minicomponente sigue descompuesto igual el de mi mamá. Llevamos el suyo, primero, para que lo revisaran. El presupuesto para arreglarlo es de cuatrocientos cincuenta. Me decepcionó porque me parece demasiado. Lo simple sería pagar esa cuota y acceder de nuevo a mi fonoteca. Pero no soy una persona sencilla.
Mientras caminaba de regreso con el minicomponente, en una bolsa rosa muy bonita, me llegó la ráfaga de tristeza que pensaba superada. Siempre se puede vivir triste. Eso me consuela, por lo menos mi tristeza no me desconoce. Siempre me recuerda y nos damos la mano. Siempre me impide llorar para evitar reconfortarme. Siempre me pide que permanezca con ella. ¡Qué grande es mi tristeza, gran amiga!
La bitácora más ácida de la blogósfera.
Ese debiera ser el subtítulo de este blo9. Pero por una razón que no diré decido que permanezca la que desde hace tantas soledades acompaña a esta bitácora. Cronológicamente te ubicas en mi segundo diario electrónico, que todavía fatigué ciertos días de este dos mil siete. Nunca supe que despegara, salvo en dos entradas en que llegaron precisamente dos colombianos. La abandoné el día que decidí que necesitaba una u erre ele sencilla, de una palabra si era posible. Cuando conseguí mi propósito salí de estos pixeles anaranjados.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.
viernes, junio 03, 2005
Ya me siento mejor... al final de este escrito.
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6 comentarios:
En un amigo de la tristeza siempre convive un gran amigo de la alegría.
Me gusta lo que pusiste, tenés un tono bien fresco y auténtico para expresarte.
Ah! y gracias por leerme
22:11
Es lo más lindo que me han dicho.
Realmente gracias. :)
Mi mini también se frego. Tampoco tengo con quien pasar los viernes, antes me ponía muy triste... pero ahora digo ¿y que chi? tengo amigos, tengo blog, gracias a la vida por tanto y tanto amor...
Aqui la vamos llevando, no dejes que te gane la tristeza :)
03:25
parece q entre màs quieres alejarte de la tristeza, más te aferras a ella!!! q pasa? la alegria y la trsiteza son actitudes!!! no estados de ànimo!!! vamos!! cambie esa actitud!!
11:42
Al menos puedes sentirte bien de sentirte mal porque, al fin y al cabo, sientes. Y sentir, bueno o malo, siempre resulta tonificante en el sentido de rectificarse a uno mismo.
17:02
[]pop.tart[]: Lo tengo perfectamente claro, aunque nunca es demasiado volver a recordarlo. Gracias.
Lara: Ya no quiero alejarme de la tristeza. El propósito es penetrar en todos los sentimientos de manera conciente. Dejarlos fluir hasta que tengan que irse.
17:12
Pato Pascual: Es su momento, no supe agradecer este comentario, una disculpa.
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