La bitácora más ácida de la blogósfera.

Ese debiera ser el subtítulo de este blo9. Pero por una razón que no diré decido que permanezca la que desde hace tantas soledades acompaña a esta bitácora. Cronológicamente te ubicas en mi segundo diario electrónico, que todavía fatigué ciertos días de este dos mil siete. Nunca supe que despegara, salvo en dos entradas en que llegaron precisamente dos colombianos. La abandoné el día que decidí que necesitaba una u erre ele sencilla, de una palabra si era posible. Cuando conseguí mi propósito salí de estos pixeles anaranjados.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.

sábado, mayo 14, 2005

Sigo buscando; sigo perdido.

Mi vida no es tan inmóvil como tanto me gusta pensar. Contrario al mutismo que siempre le impongo, suceden cosas. El jueves fui al teatro; llevo dos semanas en una crisis en el ajedrez; continúo mi búsqueda por una distinta manera de pensar, o extender los límites de lo que pienso. Hallar la calma, perder la desesperación, la asfixia.

Sigo tratando de encontrar a la pasión. Eludir este vacío. Aferrarme con algo al transcurrir de la vida: con la guitarra; con la música; con la escritura; con la poesía; con la lectura; anclarme nuevamente a la banalidad, pero no me atrevo. Sospecho que regresar a lo vano no es lo que quiero.

Sigo perdido.

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