Siempre que quiero ver a alguna de mis amigas de la enapa me dejan plantado. Ayer quería ver a mi amiga M, ¿qué imaginas que sucedió?
Quedamos de vernos en cafetales a las tres --No sé por qué me molestó, si ya esperaba que sucediera--. Pinche calor, estaba muy irritante. Llegué a las dos y media, le llamé, como ella convino, esperando muchas posibilidades: que hubiera olvidado la cita, que estuviera atrapada en un embotellamiento, que no contestara, que el teléfono estuviera fuera de servicio, que se sintiera enferma, que ya estuviera en la escuela; así, hasta el infinito. Esperaba de todo, excepto que al llamarle a su móvil me contestara otra persona, primera contrariedad; segunda, que el teléfono no me permitiera escuchar con claridad sus comentarios; me pareció que era J, pero no puedo asegurarlo...
Estuve sentado en el parabús cincuenta minutos sin esperar que sucediera algo relevante... y después me fui.
La bitácora más ácida de la blogósfera.
Ese debiera ser el subtítulo de este blo9. Pero por una razón que no diré decido que permanezca la que desde hace tantas soledades acompaña a esta bitácora. Cronológicamente te ubicas en mi segundo diario electrónico, que todavía fatigué ciertos días de este dos mil siete. Nunca supe que despegara, salvo en dos entradas en que llegaron precisamente dos colombianos. La abandoné el día que decidí que necesitaba una u erre ele sencilla, de una palabra si era posible. Cuando conseguí mi propósito salí de estos pixeles anaranjados.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.
viernes, abril 29, 2005
jueves
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