Mi hermana ordenó una pizza de domino’s, le gustan mucho. Llegó cuarenta minutos tarde, yo le pedí que le pagara al repartidor, se veía un tanto nervioso y me dan un poco de lástima, la verdad no sé nombrar muy bien cómo me hacen sentir esas personas, tiene algo que ver con su inseguridad, a veces siento que me la transmiten, o que soy capaz de absorberla.
El asunto es que antes de que llegara el pizza guy le dije a mi hermana que llamara para preguntar el estado de nuestra orden y la muchachita le dijo que no tenían garantía de tiempo porque sólo estaban ella y el repartidor, justo en eso escuchamos una moto, colgó y fuimos a la puerta para ver, el repartidor se había seguido y lo esperamos hasta que volvió. Mi hermana me miró, entonces decidió pagar. La verdad es que ella no quería pagar, pero lo hizo, porque yo quería. Ese joven se notaba muy nervioso y ya, pagamos. Luego me contó que una vez en casa de una amiga les pasó lo mismo y le preguntaron al repartidor si se la cobraban, les contestó que no y comieron felices su pizza gratis. Después miré la caja en que la transportan y leía el letrerito que indica que es gratis si llega pasada la media hora. Bromeando, le dije a mi hermana: quiero hablar con el gerente!!; me contó otra aventura que termina con el gerente llamando a la casa de su novio para disculparse y ofrecerles una pizza gratis.Para mi fortuna el gerente de la sucursal azteca es un inepto. Tuve que repetirle mi indignación tres veces. El huey quiso aplicar el mismo pretexto que la telefonista, claro que no se lo permití, hasta hice que me dijera que era incongruente que un sábado trabajaran menos personas. Jajaja, sólo quería que el pendejo me ofreciera una pizza gratis pa limar asperezas (je:), pero no pasó y terminamos nuestra conversación con su promesa de reprender a la telefonista que, cuando llamamos para saber del estado de nuestra orden, se negó a decirnos la hora del pedido. Qué pinche hueva, yo quería la pizza gratis que merecía, pero nooo, tenía que perderse en la inmensidad de la noche.
La bitácora más ácida de la blogósfera.
Ese debiera ser el subtítulo de este blo9. Pero por una razón que no diré decido que permanezca la que desde hace tantas soledades acompaña a esta bitácora. Cronológicamente te ubicas en mi segundo diario electrónico, que todavía fatigué ciertos días de este dos mil siete. Nunca supe que despegara, salvo en dos entradas en que llegaron precisamente dos colombianos. La abandoné el día que decidí que necesitaba una u erre ele sencilla, de una palabra si era posible. Cuando conseguí mi propósito salí de estos pixeles anaranjados.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.
Puedes leerla con ayuda del botón que te posicionará a una entrada motivada por el azar. Por los enlaces accedes a mi primera bitácora o, incluso, a la que mantengo hoy día. Todo comenzó un marzo de dos mil cinco como redacto ahí. Comentarios siempre son bien recibidos. Si quieres estar al tanto de las respuestas, recomiendo la nueva herramienta de blogger. De pronto el botón toma tiempo, se paciente :) Saludos estimado y único lector.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario